El preparador alemán Techart ha lanzado una edición especial para conmemorar el 50º aniversario del Porsche 911 Turbo, basada en el actual Porsche 911 Turbo S. Con dos versiones, una legal para la carretera y otra exclusivamente para circuito, este superdeportivo combina diseño extremo con mejoras de rendimiento. Se fabricarán únicamente 20 unidades, lo que subraya su exclusividad y lo convierte en un vehículo destinado a coleccionistas o entusiastas del alto rendimiento.
Un estilo que no pasa desapercibido
El GTstreet R Monochrome destaca por su enfoque monocromático, con la carrocería completamente pintada en negro, incluidos detalles como las llantas y los elementos aerodinámicos de fibra de carbono. Este diseño no es solo estético: gran parte de la carrocería se ha optimizado para mejorar el flujo de aire y generar mayor estabilidad a altas velocidades.
Las dos versiones del Monochrome: legal e ilegal
El GTstreet R Monochrome está disponible en dos configuraciones, ambas basadas en el Porsche 911 Turbo S, pero con diferencias importantes en cuanto a su homologación.
Versión con GPF: el superdeportivo legal para la calle
La clave para la potencia es que esta versión tiene filtro de partículas de gasolina (GPF, gasoline particle filter en inglés). Con 785 CV de potencia y un par motor de 950 Nm, esta versión puede acelerar de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos, alcanzar los 160 km/h en 5,1 segundos y llegar a los 200 km/h en 7,6 segundos. Además, logra los 300 km/h en 20,2 segundos, y pasa de 100 a 200 km/h en solo 4,7 segundos, con una velocidad máxima de 350 km/h.
En cuanto a aerodinámica, está equipada con un alerón trasero tipo "cola de pato" optimizado que ofrece un equilibrio entre estabilidad y practicidad. Aunque genera una carga aerodinámica significativa, está pensado para el uso en carretera, lo que lo convierte en una opción más controlada para el día a día.
Interior: el habitáculo de esta versión está acabado en fibra de carbono y cuero, manteniendo un enfoque en el lujo y el confort. Los asientos deportivos ajustables son ideales para trayectos largos, proporcionando una mezcla de soporte en conducción rápida y comodidad en viajes más tranquilos.
Versión sin GPF: máxima potencia solo para circuito
La versión sin GPF es la más radical, con 800 CV y el mismo par motor de 950 Nm, pero no cumple con las normativas de emisiones Euro 6, por lo que solo es legal en circuito. Acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, alcanza los 160 km/h en 5,0 segundos y llega a los 200 km/h en 7,5 segundos. La velocidad máxima es de 350 km/h, y consigue los 300 km/h en 19,9 segundos. El paso de 100 a 200 km/h se realiza en 4,6 segundos.
Aerodinámica: el alerón trasero de esta versión es más elaborado y genera una carga aerodinámica un 400% superior en comparación con el Porsche 911 Turbo S estándar, asegurando una mayor estabilidad en circuito.
Interior: los asientos tipo baquet ofrecen soporte lateral adicional para conducción en pista, aunque sacrifican comodidad, lo que refuerza que esta versión no está pensada para el día a día.
Exclusividad y precio
Solo se fabricarán 20 unidades, lo que garantiza que cada coche sea una pieza de colección extremadamente codiciada. Los compradores pueden elegir entre la versión homologada para carretera o la versión solo para circuito. Aunque no se ha confirmado el precio oficial, se estima que ronde los 400.000 euros, dependiendo de las configuraciones y personalizaciones.
A pesar de las impresionantes cifras de rendimiento, el GTstreet R Monochrome te puedes imaginar que no es un coche práctico para el día a día, especialmente en su versión sin GPF. Incluso en la versión legal para carretera, su apariencia intimidante y diseño aerodinámico lo convierten en un coche llamativo y aparatoso, más adecuado para los que buscan una experiencia de conducción extrema y rara vez para aquellos que buscan moverse por entornos urbanos o lucirlo frente a restaurantes de lujo.