El Reino Unido ha sido cuna de algunas de las marcas de coches deportivos más emblemáticas de la historia, y ahora se suma un nuevo nombre a la lista con ambiciones eléctricas: Longbow. Esta joven firma británica irrumpe en el panorama automovilístico con una propuesta tan audaz como prometedora: coches eléctricos ultraligeros y enfocados en la conducción pura.
Fundada por el empresario y piloto David Brown, Longbow no busca ser “otro fabricante de coches eléctricos más”. Su propuesta está centrada en una filosofía clara: reducir peso, maximizar sensaciones y evitar el exceso de tecnología que, según la marca, aleja a los conductores de la experiencia real. Con una estética que bebe de los clásicos británicos, inspirados por Lotus, Caterham o incluso los monoplazas de antaño, Longbow apuesta por la simplicidad, la ligereza y la conexión entre máquina y ser humano.
Peso inferior a 900 kg y 100x100 eléctricos
En su presentación oficial, Longbow reveló dos prototipos: el Speedster y el Roadster, ambos diseñados sobre un chasis monocasco de fibra de carbono y aluminio. Con un peso inferior a 900 kg y propulsión 100x100 eléctrica, estas máquinas prometen una agilidad extraordinaria y aceleraciones fulgurantes. Según la marca, el objetivo es ofrecer prestaciones de superdeportivo, pero con una experiencia más visceral y directa, muy alejada de los GT eléctricos pesados que dominan actualmente el mercado.
Aunque los datos técnicos definitivos aún están por confirmarse, Longbow ha adelantado que sus vehículos contarán con una potencia de entre 300 y 400 CV, tracción trasera, reparto de pesos optimizado y una aceleración de 0 a 100 km/h por debajo de los 4 segundos. Su autonomía será de unos 400 km, con posibilidad de carga rápida gracias a una arquitectura de 800V.
Además, la marca ha confirmado que sus coches contarán con un habitáculo minimalista, sin pantallas innecesarias y con mandos físicos, enfocados en la funcionalidad y la conducción. Longbow quiere que el conductor “sienta el coche”, no que lo maneje como si fuera un dispositivo digital.
Longbow planea iniciar la producción en 2026, con una tirada limitada y precios aún por confirmar, aunque se espera que se ubiquen en el rango de los superdeportivos premium. La fabricación se realizará en el Reino Unido, y la marca ya trabaja en establecer alianzas para su red de distribución.