Citroën acaba de mostrar cómo será su nuevo logo, moderno pero inspirado por el pasado, y en cierto modo así sucede también con cómo ve el futuro la marca francesa a través de su nuevo concept car, el Citroën Oli.
Para Citroën, los coches del futuro serán tecnológicamente avanzados, pero en contra de lo que muestran sus rivales, no cree que deban ser máquinas de prestaciones estratosféricas ni repletas de lujos y equipamientos apabullantes. Para los de los chevrones, el coche debe integrarse en el día a día de una manera más sencilla, formar parte de los hábitos que tenemos y, sobre todo, coherente con la idea de la sostenibilidad y la ecología, prescindiendo de lo superfluo y minimizando el uso de recursos, a la vez que alargan la vida útil y las posibilidades de reciclaje y reutilización del coche y sus componentes.
Para empezar, se han fijado como premisa no superar los 1.000 kg de masa. Un coche ligero no sólo es más ágil y consume menos, también ha necesitado menos materias primas para fabricarse y es más sencillo su mantenimiento y reparaciones.
Para conseguir estas premisas, el Citroën Oli recurre a formas sencillas, superficies planas y líneas rectas que hacen que necesites menos material y componentes. Un buen ejemplo es el parabrisas, completamente vertical, de forma que tiene menos material.
Esta idea la vemos también en el interior. Los asientos están fabricados con sólo 3 piezas: una estructura tubular, un cojín para el respaldo y otro para la banqueta. Menos piezas significa que, además de menos material, es más fácil de montar en fábrica (menos tiempo y energía para su montaje), pero también que es más fácil de reemplazar, sustituir y reciclar.
El Citroën Oli y sus reencarnaciones
Citroën cree en la economía circular a través del Oli. El coche está pensado para durar varios años y con la premisa de que es mejor reutilizar y estirar la vida de un producto que fabricar uno nuevo. El Oli no sólo tiene una vida útil longeva y se podrá ir actualizando en el tiempo, montando unos nuevos asientos o elementos que lo modernicen poco a poco, también está pensado para ser un donante sencillo de órganos, que su salpicadero pueda ser montado directamente y de forma fácil en otro Oli... o en cualquier otro vehículo una vez acabada la vida útil de una unidad concreta.
Ya que pongo como ejemplo el salpicadero del Oli, sus formas son muy sencillas y está pensado de forma muy pragmática. Básicamente es un travesaño de lado a lado de la carrocería. En él emerge la columna de dirección con el volante y los pedales, pero no hay nada más, básicamente es una repisa en la que poder dejar el móvil, la tablet, etc. La idea es que, en lugar de tener todos esos elementos en el coche, si todos llevamos una pantalla táctil en el bolsillo, ¿por qué no hacer que nuestro móvil sea el interfaz entre el coche y nuestra música, el navegador, etc?, ¿para qué invertir dinero y recursos en otra pantalla táctil que, además, se quedará obsoleta mientras renovamos nuestro smartphone?.
En la repisa del sapicadero hay un carril electrificado al que se pueden conectar los móviles y tablets y usarlos como interfaz con el vehículo para el sistema multimedia, el navegador, etc.
Otro elemento curioso es que en el Citroën Oli encontramos un joystick en la columna de dirección. Para sus diseñadores, ésa es la forma más sencilla e intuitiva de conectar a las personas con la máquina y dar acceso a los diferentes mandos y funciones.
Citroën Oli: parte de la red diaria
El Citroën Oli es un vehículo eléctrico y en la marca han dado una vuelta de tuerca al concepto. No sólo se trata de moverse sin emisiones y en silencio, el coche debe formar parte de su entorno y servir para más cosas que sólo desplazarse.
Como “dispositivo eléctrico” útil, debe formar parte de una red eléctrica y, por ejemplo, servir de punto de unión entre los paneles solares de una casa (que pueden producir intermitentemente un excedente de energía que pueden devolver a la red), la necesidad de electricidad de un consumidor en caso de emergencia (por ejemplo, en caso de sufrir un corte de luz), y la red eléctrica más amplia.
Al contar con la función inteligente “Vehicle to Grid” (V2G),__ el Oli ofrece la posibilidad de que su propietario gane dinero almacenando el exceso de energía de los paneles solares del hogar y vendiéndolo a los proveedores de energía__, así como ayudando a gestionar los problemas de energía cuando hay un pico de demanda o un corte de energía en la red.
El Citroën oli también muestra cómo un vehículo puede convertirse en un hogar cuando estás fuera de casa en los viajes a la playa en verano o en un fin de semana de acampada en la montaña gracias a su función “Vehicle to Load” (V2L). Utilizando su batería de 40 kWh, con una toma de corriente de 3,6kW (el equivalente a un enchufe doméstico de 230 V y 16 Ah), el oli puede, en teoría, suministrar energía a un dispositivo eléctrico de 3.000 W durante aproximadamente 12 horas.
“Esta función es especialmente útil si, por ejemplo, has estado nadando o te has empapado bajo la lluvia y necesitas secarte el cabello”, explica Anne Laliron. “Hay energía para alimentar el secador de pelo y para disfrutar de una bebida fría o caliente al enchufar una pequeña nevera o una cafetera, y luego, al caer la noche, se puede conectar una parrilla e iluminar la zona para la cena, así que el oli puede convertirse definitivamente en tu compañero de estilo de vida”.
Cualquier función que se pueda imaginar para el Oli en los viajes o en el hogar familiar desprende un halo de funcionalidad especialmente práctico y sencillo de utilizar.
Otra forma de dejar clara la preocupación por la versatilidad y practicidad del vehículo es el hecho de haber concebido el Citroën Oli como un pick up.